jueves, 23 de febrero de 2012

MI MAYOR DISPARATE

9 comentarios:

Anónimo dijo...

DISPARATE EN SU MAYOR ACEPCIÓN

En las reuniones siempre fui protagonista. Me entusiasmaba como reían con mis anécdotas de juventud, tan reales como disparatadas. A veces me llamaron loco por mis peripecias. Alguien dijo "La juventud es un disparate; la madurez, una lucha; la vejez, un remordimiento". No soy viejo, pero últimamente la curiosidad escapó en desbandada y el desinterés entró por algún descontrolado hueco. Me escucharon decir "ahora es cuando estoy loco". Y un mal día perdí el atormentado pulso contra "mi mayor disparate".

Anónimo dijo...

Por suerte no he cometido disparates de envergadura.
Sin ser persona de prejuicios he acabado cayendo en algunos de los tópicos en los que estamos instalados (protegen nuestra mediocridad). Esos han sido mis mayores disparates. Al ser consciente del error me he sacudido la cosa de encima y he respirado mejor. El prejuicio daña al grupo o persona al que va dirigido pero más a las personas que lo experimentan cerrándoles la posibilidad de conocer, interaccionar y disfrutar de situaciones generalmente muy buenas.

Anónimo dijo...

Mi mayor disparate, con diecisiete, ignorar mis instintos, y creer, como tantos, que probar todo es probar muchas drogas, alcohol y cuanto sexo podamos inventar. Menos mal, reaccioné. El mayor subidón, y dura siempre, es poder ser quien eres, con sexo, sí, y cervecitas, claro…necesario pero no suficiente. Por lo demás, pequeños disparates: sudar la selva; coronar cimas blancas, mi mano helada en otra mano cálida; bañarme con pirañas; nadar lagos helados; bailar el son al son abrazada a otro cuerpo; contemplar desde un globo el despertar de África…ya es más probarlo todo, y nunca es todo.

Emilio dijo...

Mi mayor disparate... me persigue desde hace mucho tiempo. Fue en Inglaterra y tenía poco más de veinte años. Iba a casa de unos amigos que había conocido en San Sebastian. Me fueron a buscar a Victoria Station un jueves por la tarde. Su casa en Tooting Broadway estaba bastante lejos pero estaba bien para el matrimonio y su hija Penélope, que había sido mi ligue durante sus vacaciones allí. Estuve con ellos unos seis días. Me daban de comer y dormía en la habitación de Penny (mientras ella dormía en un sofá de la sala). Aquel Week-End me llevaron a varios sitios agradables. Y el resto de la semana salían pronto de casa para ir a trabajar. Debería haberme ido a una
residencia YMCA que me habían recomendado. Aquel mismo lunes, pero dejé que pasara el tiempo. Estaba desnortado, me faltaba experiencia, era todo TAN nuevo ¡¡

Emilio dijo...

Mi mayor disparate fue seguir en su casa. Yo tenía sus llaves y salía para buscar alojamiento y trabajo. Iba al centro, a Piccadilly Circus. Cerca en Soho se ponían anuncios de muchas cosas, entre ellas de alojamiento. Después de muchas llamadas encontré lo que buscaba en Lancaster Gate. Hacia allí me dirigí en metro y contraté una habitación - compartida - en el Deutch Britiser Jungen Hostel, a un precio bastante bien, desayuno incluido.
Entregue 5 libras a cuenta para retener la reserva hasta las 1700h y fue corriendo a recoger mis cosas a Tooting Broadway. Pensaba dejar una nota pero... Luego, ya en la residencia me lié, ese día y al siguiente y siguiente. Luego me decía tengo que ir a visitarles y explicarles las complicaciones surgidas, pero lo fui dejando pasar, y luego, vergüenza, timidez, que se yo¡¡. Una tontería producto de mi juventud. Unos dos meses después, trabajando en un restaurante, por casualidad?? entró Penny,
me llamó de todo - merecido - entró dentro del mostrador y me dio una bofetada que me tiró a suelo. Caí por la fuerza del golpe porque Penny era muy alta, o del susto ?.
Quería ir a veros... pude articular. NI SE TE OCURRA, chilló.

Anónimo dijo...

Cantábrico I
Diez amigos diez días caminamos las sendas y montes gallegos, la mochila a la espalda, compartiendo cansancio, canciones y silencios. Y para terminar…el mar. Llegamos a la playa y ya queríamos sentir el agua en nuestra piel. Nos advirtieron: cuidado, aquí la mar es brava. Pero, ¡qué!, tostados por el sol, veinte años, fuertes, flexibles…nos zambullimos en ese mar tan frío. Antes de darnos cuenta tres amigos se veían ya bien lejos, levantando sus brazos. El mar se los llevaba… Como una pesadilla me viene a la memoria la lancha de rescate…un bañador desgarrado, sangre…la ambulancia.

Cantábrico II
Los demás fuimos tras ellos, llevados por gente compasiva. No teníamos ni coche ni apenas dinero. Mi gran amiga estaba mal, tenía los pulmones encharcados y el cuerpo magullado. Para estar a su lado acampamos en el jardín del hospital y aprendimos que siempre hay buena gente. Juan, un camarero nos llevó a su casa y nos introdujo en el hospital. Todos nos conocían, y nos echaban una mano; magdalenas para merendar, tertulias en la habitación…en unos días Mari Cruz estaba bien. Quedan de esta aventura un gran respeto al mar, amistades que aún duran y un dulce recuerdo para quienes nos tendieron la mano, así sin más..

Anónimo dijo...

MI MAYOR DISPARATE

Fue un 20 de noviembre del 2011 , elecciones anticipadas a las Cortes Generales , debíamos a votar , que palabra más emblemática par mí , yo nací bajo la Dictadura , apostábamos por el cambio , era preciso , nuestro país se venía abajo , se había empobrecido , aumentó el paro y se enriquecieron los de siempre .
Se absorbía un incienso nuevo y renovador bajo la capa roja del demonio. Ganaría la derecha, pero cual fue mi mayor disparate, regalar mi voto al PSOE , al día de hoy vemos los resultados .

Anónimo dijo...

Guardando cola en la frontera un individuo muy mal encarado se nos cuela por el morro a cinco metros de la guardia civil. QUE POCA VERGÜENZA… BLA, BLA, BLA.
Todos callados y yo protestando. Él se escabulló.
Fuera del puerto aparece el tipo, mano en el bolsillo como si llevara un arma y dispuesto a usarla.
G U A R D A A A AAA… ESTE HOMBRE ME ESTÁ AMENAZANDO DE MUERTEEEEE.
El tipo corrió, los guardias ni se inmutaron, mi marido que no pisó Algeciras en años.

Anónimo dijo...

MI PEOR RECUERDO
Tenía 18 años y una entrevista de trabajo en una agencia de publicidad. Llevaba un par de días con problemas de cistitis. La agencia estaba en un barrio residencial y no había forma de orientarse, ni un bar, nadie en las calles, ya desesperada llamé al timbre, tardaron una eternidad pero abrió la puerta un chaval guapísimo… en el mismo felpudo me meé por la pata abajo. Me dejaron pasar a asearme pero nunca me llamaron para trabajar.

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